ENCUENTROS
ENCUENTROS
Después de haber pasado más de un
mes desde que dejó de trabajar como Monitora de Ruta en el colegio, aún la
seguían llamando las madres para que volviera de nuevo a su trabajo en el
autocar. Aunque a ella lo que más le dolía era el trato final que le dio el
conductor, pues la había bloqueado el WhatsApp
y no se podía comunicar con él antes de encontrar este nuevo trabajo en el
museo donde se encontraba ahora, que era más tranquilo y el horario es mucho
mejor.
Un día vio pasar el autobús
escolar cerca de su casa y él la saludó. Ella le miró de refilón, no sabía si
saludarle o no. Aún sentía cosas por él, después de lo que pasó desde marzo
hasta junio que habían tenido una relación. Pero a veces el universo se
confabula contra los humanos y una mañana de septiembre, casi al empezar las
rutas, ella se levantó, regañó a un niño de los mayores, le quitó el móvil
porque tenía el volumen muy alto y estaba molestando a los demás niños y de
pronto, justo es ese momento, Javi el conductor frenó porque se le cruzó un
coche, ella casi se cae, se agarró todo lo que pudo en el reposabrazos de uno
de los sillones del autocar, se asustó y se hizo daño en el hombro derecho a
parte de algún morado.
Se quedó un rato sentada con la
cabeza agachada y tapándose la cara con las manos. Intentaba respirar y
relajarse y controlar el susto; pero le costaba. Esperó a estar más tranquila y
poder levantarse y sentarse en la parte delantera, para poder seguir con su
trabajo. No se atrevía a escribirle a Javi para poder estar juntos otra vez
encima suya, que la cogiera y atrapara como la tercera vez que estuvieron
juntos y la besó de esa manera que parece te van a llevar al cielo. Además, al
llegar al colegio tenía que llevar a dos de los pequeñitos a la guardería y que
pena que no se atreviera. Así era ella, que le daba corte algunas cosas y luego
ya no sabía qué hacer.
Como ese día que le vio pasar con
el autocar cerca y le mandó un mensaje porque quería invitarle a un café por su
cumpleaños. La verdad que no sabía se contestaría pero, bueno, pasaron varios
días hasta que él la llamó y quedaron para verse y tomar ese café. Después, ya
es otra cosa lo que pasó, pero lo dejo a cuestión del lector que decida que
sucedió después del café.
