Picasso y Susana

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PICASSO Y SUSANA
 
 
Trabajaba en un museo catalogando, revisando cuadros y preparando exposiciones. Casi todas las semanas preparaba informes para las siguientes exposiciones y decidía, junto con el comisario, la temática de la misma y los cuadros a elegir. Tenía que bajar al almacén acompañada de un vigilante de seguridad; cada vez distinto.
 
Como cada mañana, entraba con el coche al garaje del museo y se encontraba con uno de ellos. Pero desde hacía un par de meses estaba siempre el mismo vigilante.
 
- "¡Qué raro pensó! Si tienen que rotar y es casi imposible que siempre le toque a él".
 
Pero no le dio más importancia de la necesaria. Bajó a la cafetería y como siempre, pidió su café cargado y allí estaba él, No paraba de mirarla.


- "¡Qué sensación más rara!. Pensó. ¡Será boba! Es mejor subir el café al despacho y seguir trabajando".

Ya estaba casi todo preparado para la exposición de cuadros sobre Picasso: "Su Temática y Evolución". Faltaban encargar a la imprenta la publicidad y los folletos... No sabía como pero salió del despacho y se encontró hablando con el vigilante del museo, mientras revisaba el maletero de su coche. ("Normas de Seguridad"). Como si ella se fuera a llevar un "Picasso". ¡Qué cosas!

Pero con todo esto, al final, se fueron a comer juntos y una cosa llevó a otra. Aparecieron en la casa de ella, para terminar juntos la noche. La cosa parecía ir bien, hasta que ella se quedó embarazada y allí empezaron los problemas.

Susana. estaba a gusto con su vida: "su trabajo, su embarazo...". Se sentía muy bien en todos los sentidos. ¡Parecía perfecto!

Él, en cambio, a sus 28 años creía que se le había caído el mundo al suelo: "Horario malo, trabajar de noches, no podía cambiar el turno y encina, ahora: ¡Ser papá! ¿pero qué es esto? Menudo follón".

Toda si familia en Sevilla y le daba mucho miedo decírselo a sus padres. ¡Qué lío de vida! Vaya "cacaó" mental en el que se había metido si darse cuenta ¿La quería de verdad? ¿Estaba preparado para ésta responsabilidad? No sabía contestarse y dormía mal. Además, él vivía compartiendo con otro vigilante.

¿Qué hacer? ¿Qué decir? Estaba fatal. Dejaba la casa, se iba a trabajar con ella... ¿Qué haría? Como se pasa el tiempo. La verdad que todo fue muy rápido. Los días pasaban y la barriga crecía. Iba a preparación para el parto, pero siempre sola. Nunca a acompañaba y costaba seguir el ritmo de la vida. Le sentía en la casa, le olía y le oía... Toda la casa en silencio, siempre en silencio.
Pero un día nació Clara y todo fue distinto. Sabía lo que quería y lo que sentía y aunque él no estuviera con ellas, tenía una parte muy importante de su vida: "La tenía a ella en sus brazos, toda blanquita y morena. ¡Era feliz".

Un Adios Inesperado

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Un Adiós Inesperado
 
 
Buscó en el armario la foto de la mujer de la melena corta y las gafas redondas, pero ya no estaba. Pero, ¿Dónde estaba la foto? ¿Qué hizo con la foto? ¿Dónde la guardaría? No es posible, con lo ordenado que es. ¡No entiende nada!
 
Sin esa foto, se siente perdido. Es ella, la mujer que le enamoró. Esos ojos, esa piel, color de pelo, sus piernas... ¡Qué suaves! Se la hizo un día que fueron a Toledo a pasar un fin de semana. ¡Qué guapa iba!
 
Con su falda corta y su camisa de flores. ¡Qué guapa!

Él, un pobre muchacho enamorado de ella. ¡totalmente enamorado! Cómo lo recuerda todavía hoy. ¡Pena de vida! De Amor, De Deseo...

¿Por qué se fue?

¿Por qué termina todo?

Era todo lo que tenía de ella:

"Ese día, Esa foto y Ella".

Pero...no pudo tenerla.

Se suicidó y quedó solo, a la deriva.

Sin brújula. Sin Norte...

Ese día desde la ventana, veía como el séquito se dirigía hacia el cementerio.Todos vestidos de negro. Era un día gris y frío y lluvioso y feo. Sólo pudo gritar: "¡Adiós, mamá! Adiós".

OTRO ERROR MÁS

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OTRO ERROR MÁS

 

Hacía más de tres meses que no sabía nada de él, cuando recibió un mensaje en su móvil el día 25 de diciembre a las 16.30h. Para felicitarla las navidades.  Ella estaba sentada en el sofá con la manta, tomando un chocolate caliente, un libro sobre la vida de Miguel de Cervantes y la música de fondo. La chimenea caldeaba la sala y por la ventana se podía ver como nevaba.

Estaba todo blanco, no se movía nada ni nadie. Todos en las casas calentitos junto a la chimenea.

Se acordó de la primera vez que salieron a tomar unas cervezas; la llevó a una cervecería irlandesa y cuando ya habían pedido y se habían sentado, él se lanzó sobre ella para besarla de sopetón y casi la tira de la silla. Menudo susto que se llevó. ¡UF! ¡Qué tío! ¿Cómo se puede ser tan bruto? Pero que bien besa y como huele. Me gusta el olor de su cuerpo…

Así empezó una relación de unos seis meses tan intensa hasta que se rompió del todo. Una noche de verano recibió mensajes de una chica que no sabía quién era y por lo que escribió se dio cuenta que era su mujer.  Quería que le dejara en paz, que ella era su mujer, que le adoraba y no sabría vivir sin él.  ¡Vaya noche toledana que pasó!

En fin, la vida es así de injusta. La utilizó para arreglar su matrimonio y su corazón se cerró para siempre.

Un día los vio cerca de la parada de autobús de la Plaza de Neptuno. Se acercó y dijo: “Hola, ¿Qué tal estás? ¿Se lo dices tú o se lo digo yo?”  Él miró con cara de susto y su mujer lloró.