ALHAMA DE GRANADA
ALHAMA DE GRANADA
Cuando susurras
al viento,
tu canto
de Invierno,
Oyes mi nombre,
que tiene veneno.
Risa en el aire,
y Alhama, valiente,
te mira desafiante...
No pienses, Caminante,
que no soy hospitalaria.
Así, de sorpresa,
en mi espejo de plata,
reflejo tus olas.
Y para no herirte,
río al instante.
Alhama, valiente,
te dice sonriente:
"Que sigas mirando
sus olas calmadas.
Y vengas, de veras,
las veces que quieras.
Y de una ventana
que al Tajo se asoma,
creerás que es Cuenca
la que te llama".
No pienses, Caminante,
que no soy hospitalaria.
Así, de sorpresa,
en mi espejo de plata,
reflejo tus olas.
Y para no herirte,
río al instante.
Alhama, valiente,
te dice sonriente:
"Que sigas mirando
sus olas calmadas.
Y vengas, de veras,
las veces que quieras.
Y de una ventana
que al Tajo se asoma,
creerás que es Cuenca
la que te llama".
