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No siempre se cuentan estas historias. Pero ocurrió en verdad, en un pequeño pueblecito costero. Un niño planeaba pasar la mañana haciendo senderismo. Le habían dicho que por las laderas se veía un paisaje magnífico, que había bellas mariquitas y preciosos claveles. Llevaba su cuaderno de dibujo y sus lápices de colores, para plasmar toda la belleza de ese bosque; donde se suponía que vivían también los Elfos. Y eso era lo que en realidad iba a buscar: Elfos. Para llevarle uno a su madre que estaba planchando. Como hacía mucho calor, la madre se abanicaba y bebía un té frío que tenía sobre el posavasos en la mesa de la cocina. El niño iba corriendo hacia su casa con el elfo que había cogido y lo llevaba en una jaula. Le llamó la atención unos sonidos lejanos Y vio unos pescadores que intentaban salvar a un cocodrilo al que estaban poniendo una inyección para calmarle, ya que se había atragantado con una lima que encontró cerca del agua y casi se ahoga. El niño, se fue a su casa, sabiendo que ese día fue mágico. Ya que llevaba consigo el elfo para su madre y habían salvado al cocodrilo.