ÁREA ESTELAR 48
"ÁREA ESTELAR 48"
¡Alarma, alarma!
Todas las pantallas de la nave estelar 565 estaban recibiendo mensajes de alerta y se iban encendiendo las luces de emergencia. La nave se movía por todos lados, no había estabilidad lineal y los monitores se apagaban y encendían. El segundo de a bordo estaba sincronizando las coordenadas desde su puesto de mando.
- “¡Rápido! Dijo: “Despertar al capitán”. Desconectarle de su cámara de sueño y darle un buen reconstituyente vitamínico y que se presente inmediatamente en la torre de control, necesitamos sus instrucciones para poder llegar al área estelar 48, repostar y revisar los motores que han sufrido los ataques de los drones draconianos y se han infiltrado en nuestros conductos internos de la nave.
- ¡Señor! – Dijo su ayudante. No podemos despertar al capitán, acaba de reiniciar su fase de sueño y dijo que no le molestáramos a no ser que fuera necesario. Además, podría provocar destrozos irreversibles en sus fases del sueño y su cerebro; incluso en los movimientos de su cuerpo.
- No te preocupes, Richi. Aún no ha entrado en la fase de sueño profundo y puede ser despertado sin que afecte a ninguno de sus puntos fuertes. Date prisa que necesitamos su ayuda ya.
En seguida fueron al camarote del Capitán para poder despertarle lo más rápido posible y explicarle la situación. Costó un poco, porque las normas de seguridad para realizar el despertar eran un poco lentas y así evitaban posibles lesiones en el cerebelo. Realizada la operación, el Capitán despertó sin ningún tipo de problemas, se tomó el reconstituyente y fue a la sala central de la nave donde el Segundo le puso al tanto de la situación.
Lo primero que mandó fue poner el escudo protector de la nave. Comprobar que las defensas estaban activadas al máximo. Leer el informe de su ayudante para ver qué zonas de la nave estaban destrozadas.
A continuación se sentó en el ordenador para proceder a una revisión detallada y completa de cada sector de la nave. Cerró las compuertas una a una, para facilitar el análisis independiente. En las expertas manos del capitán la computadora se convirtió en un ser vivo que enviaba a nano-robots simultáneamente a diferentes espacios de la espaciosa nave. Comprobando su funcionamiento y reparando pequeños desgastes componiendo un precioso encaje de bolillos allí y allá.
Al llegar a la zona de carga y observaron un desplazamiento de varias cajas de material especial. El capitán dijo: “No. Eso no. Hay que evitar que ese material salga de la nave. Manda a los robots a la zona de carga. Los drones han provocado la inestabilidad de la nave al haber entrado en los conductos del aire”.
Inmediatamente, los robots se dirigieron a la zona de carga para hacer una inspección minuciosa. Estaban preparados para un ataque sorpresa ya que iban con sus láseres y armas defensivas instaladas dentro de su armadura. Al llegar allí, no se movía nada ni nadie. Un silencio incómodo lo llenaba todo. Desde la zona de control, visualizaban cada centímetro segundo a segundo. De pronto se descontroló todo. Salían de todos los rincones miles y miles de drones draconianos teledirigidos desde no se sabía dónde. Disparos y más disparos. Cajas caídas. Robots disparando por todos lados y los drones ganando palmo a palmo la situación.
Esto iba a peor – Capitán, ¿Qué hacemos? Dijo el Segundo. No hay manera de parar todo esto; tenemos que hacer algo de inmediato.
“Busca sus puntos débiles”. Dijo el Capitán. “Tiene que haber algo que haga que se destruyan”.
“Habrá que distraerlos de alguna manera”. Sugirió el Segundo.
Manda a los robots que lancen gases o disparen a su estructura exterior para ver si afecta a alguno de sus sistemas técnicos y apaga las luces para saber en qué zona caen. Tráeme uno aquí, desarticula sus órdenes y mira si tiene alguna cápsula de memoria para saber quién está detrás de todo este desastre.
A sus órdenes, mi Capitán. Respondió el Segundo.
En seguida se puso a realizar todo lo indicado por el Capitán y gracias a sus órdenes, consiguieron dominar la situación en la zona de carga. Recuperaron las cajas que querían proteger; pudieron estabilizar la situación y controlar a los drones draconianos.
Llevaron a uno de ellos a la Sala de Control y allí mismo fueron desconectando todos los cables y buscando la cápsula de memoria. Con el chip que encontraron, leyeron una orden del Clan Draconiano de la Colonia Norte del Área 53.
Estabilizaron la nave y pusieron rumbo al área estelar 48. Llegaron y enseguida fueron a hablar con sus superiores sobre el ataque draconiano, llevando consigo el chip que en la nave no podía leer correctamente su contenido porque no tenían el sistema de traductor del lenguaje draconiano.
Se lo entregaron a uno de los técnicos especialista en lenguajes de la comunidad draconiana. Puso el chip en la computadora central para que todos los presentes pudieran leer el contenido de la cápsula. En la pantalla se podía leer que todos los drones draconianos debían atacar a las naves de los humanoides para evitar que robaran su más preciado mineral que les servía para alumbrar sus ciudades y protegerles de sus atacantes.
Eso era lo que llevaban en la cámara de carga. Ese preciado mineral que servía a los humanoides para poder respirar en otras galaxias. Por eso habían sido atacados por los drones. La confederación de galaxias ya se había reunido hacía tiempo para resolver éste problema, pero parecía que al Clan Draconiano no le había gustado mucho la decisión de compartir todo ese mineral que solamente estaba en su planeta. Tenían que poner otra vez en aviso al Consejo Mayor para que solucionara de una vez por todas, éste problema que afectaba a todos los humanoides.
De pronto, en la pantalla central de la nave apareció un mensaje del Clan Draconiano reclamando de manera urgente un encuentro en el Área 48 para poder hablar. Allí se reunirían con el Consejo y se decidiría que hacer…
Se oyó un grito en la casa: “Roberto, deja de jugar a la Tablet y ven a poner la mesa que es hora de cenar”.
¡Mamá¡ Déjame terminar la partida que no podré salvar a mis humanoides.
Deja la Tablet de una vez, como sigas así no podrás salir en todo el fin de semana.
Vale, ya voy. Dejaré a los humanoides que se tele-transporten para que puedan hablar con los draconianos.
