DESPEDIDA

18:36 0 Comments A+ a-

DESPEDIDA

Querida familia:

  Si estáis leyendo esta carta, seguramente me habrá encontrado la policía en la habitación de mi pequeño piso, toda encharcada de sangre. Rodeada de mis peluches y de mis libros, de los cuales no me separaba desde hacía meses. Me dio por decorar mi cuarto y la cama con una colcha naranja y las fundas de las almohadas de color granate para hacer contraste. No sé si ese era el destino de esas cosas; sólo sé que en los tres últimos años no levantaba la cabeza por ningún lado y acabaron así, llenas de mi sangre, que mezclada con su textura, brillaban bajo el sol que entraba por las ventanas de la habitación.

  El trabajo no iba mejor de lo que yo espera. Supongo que es falta de madurez, de motivación o de intentar ver siempre el lado bueno de la vida; cuando de verdad yo no lo veía por ningún lado. Trabajé en museos, teatros y bibliotecas; dando bandazos de un puesto a otro, sin encontrar sentido a nada.

  Veía a mis primos y hermanos, que parecía que mejoraban, que tenían su puesto fijo, se casaban, se iban de casa, se compraban un coche nuevo o que creaban un lugar especialmente mágico donde recargarse y empezar de nuevo cada día.

  Me empecé a dar cuenta, bastante tarde, de que había perdido oportunidades y de que siempre estaba igual, casi sin salir, sólo leyendo y escondida en mis escritos. No sabía si era lo mejor para mí o que yo soy así: “Dudosa por naturaleza o cobarde”. Admiraba a una vecina mía que cuando se quemaba del trabajo y de sus padres, se escapaba en cuanto podía a Murcia, a la playa, a desconectar, a ir a su bola y a pasar de todo.

  A lo mejor yo tenía que haber conseguido crear mi pequeño mundo mágico y no supe o no tuve la oportunidad de construirlo o la valentía de enfrentarme a mis padres. Eso nunca lo sabré: sólo sé que al final decidí, elegí. Sí, elegí darme este final. Rodearme de mis libros, mis peluches, mi música, mi colcha naranja, mi sangre y escribir esta pequeña carta para deciros adiós.