Mi Adorada Libertad
MI ADORADA LIBERTAD
Ahora que lo recuerdo; crecí rodeada de Alebrijes. Esos seres fantásticos protectores de los niños, de los que me hablaba mi abuela.
Ella era rubia y blanca; en cambio, mi abuelo en contraste, era todo moreno, pelo rizado y con ese bigote tan llamativo y tan largo que me hacía cosquillitas en la cara, cada vez que me daba un beso de buenas noches.
Me hacía reír y soñar con los Alebrijes, mientras oía tararear a mi abuela en la lejanía, preparando ese café tan oloroso que llenaba toda la casa; incluso antes de entrar.
Crecí en un ambiente dónde se mezclaba la religión con la tradición. Las luces de la mañana, junto a las cortinas color cereza de mi habitación. Me llevaban a un mundo mágico, que me hacían creer, que los rayos solares me protegerían de cualquier suceso.
