La Estepa Siberiana
LA ESTEPA SIBERIANA
Mira, ¿ves esa casa?
Aquí vivía yo con mi madre y mi hermana. Una casa pequeña de dos habitaciones.
Nunca tuve habitación propia, hasta que me fui a la universidad. Pero eso no
importa, allí vivimos aventuras de princesas y piratas, de bandoleros y
sirvientas, de enfermeras y abogados… Todo junto, sin distinción de clases,
héroes imaginarios o reales que al final
me hicieron confundir a mi abuelo, al que no conocí, con Miguel Strogoff.
Yo quería algo así,
recorrer por las tardes en mi habitación
toda la estepa siberiana a caballo, de norte a sur y volar y tener aventuras y
que me diera el viento del norte sobre el rostro, por eso creo que me hice piloto.
Para poder escapar de un destino insulso y aburrido, para embarcarme en
otra realidad de hoteles, aviones, países y culturas diferentes a la mía, que
me hacían recordar todas las aventuras vividas en la habitación que compartía
con mi hermana.

3 comentarios
Write comentariosGenial relato. Yo creo que todos los adultos vamos buscando sin darnos cuenta volver a vivir nuestros sueños infantiles y cuando por un momento lo logramos es pura magia.
ReplyGracias Rosa por tu comentario y por tus buenas vibraciones en el gym. Besos.
ReplyCarolina, aparte del conocimiento tan dedicado que tienes al relatar parte de tu infancia, lo más importante es que esa fase de la vida es la más importante y es ahí donde viajamos a esos mundos donde queremos estar alguna que otra vez guapetona.
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