TRANQUILIDAD ABSOLUTA

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  "La blancura de la nieve contrastaba con la negra oscuridad de la noche. Iluminada por la luna llena, se veía el largo camino hacia las casas del pueblo hermoso y templado del amanecer.

  Poco a poco, el sol entraba cual gato sigiloso, por las ventanas. Despertando a sus habitantes. La vida era tranquila e iba clareando cada rincón muy despacio, para que así diera tiempo a que estos recibieran todos sus rayos luminosos y enérgicos realizando con valentía las labores campestres e ir hacia ellos.

  Las mujeres muy despacio, se iban deslizando hacia los lavaderos charlando animadamente sobre las nuevas que iba trayendo el viento del este y que después se iban diluyendo y aumentando según el ritmo del agua, que aclaraba y sacudía la ropa que venía casi toda ella de la Casona, donde La Señora hacía y deshacía a su antojo. Mandando construir o no, cualquier novedad que trajeran de la gran ciudad.
 Qué si estaba de moda tener una pista de frontón, ella la encargaba y la tenía. Qué si la novedad era tener un salón de baile en un parque y que éste palacete fuera de cristal, pues lo mandaba construir y celebrar por todo lo alto un gran baile. Qué si lo más maravilloso era un columpio que llegara hasta el cielo, pues pedía al ebanista que le preparara un gran balancín para poder disfrutar... Dejando a los invitados estupefactos...

  Pero, lo más asombroso que pudo mandar construir era un gran telescopio que mandó traer del Sur de Alemania, donde en aquella época, era la zona más rica de todo Baviera. Y donde los más prestigiosos astrólogos estudiaban, sobre todo por la noche, los movimientos de las estrellas y la Vía Láctea que les tenía fascinados y aterrorizados a la vez; ya, que según contaban algunas historias antiguas, que de una de esas estrellas vino hace muchos años un ser extraño, azul y casi transparente que les hablaba de otros seres que traerían inventos especiales para poder arar los campos sin casi esfuerzo y que les haría la vida más fácil de la que tenían ahora."

  Así vivían de esa manera tan tranquila y despejada, sin ningún ánimo de cambiar lo que habían conseguido durante décadas. Esa era su vida ideal, tranquila y lejana de la gran ciudad. A la que tenían mucho miedo de conocer ya que les devolvería a su mísera vida cotidiana de trabajos duros y forzados en los campos de algodón de los que escaparan hace más de miles de años."