Alí, Mi Abuelo
Mi abuelo nació en Sebastopol, era militar. Durante su infancia y adolescencia se la pasó de cuartel en cuartel hasta convertirse en un gran soldado y llegaría a Teniente. Era disciplinado y valiente; además de culto e inteligente.
Mi abuela, que le conoció en una pastelería, le pareció guapo, educado y culto.
Como estaban en posguerra, tuvieron un corto noviazgo y cuando se casaron, mi abuelo pidió destino a Madrid. Gran ciudad, moderna y avanzada para el momento. Lo que más le sorprendió fue el metro. Ese gran monstruo que circulaba por debajo de las calles y recorría Madrid de palmo a palmo.
A mi abuelo, lo que más le gustaba era pasear por la Gran Vía, aquella famosa calle llamada Avenida de José Antonio. Con edificios nuevos y altos y tranvías y metros...
¡Qué bien lo pasaba caminando con mi abuela agarrada de su brazo!
Iba con su uniforme de gala todo lleno de medallas y mi abuela con el pelo rizado; con esas pinzas ardientes que hacían ondular su cabello. Se sentaban en una terraza a tomar chocolate con churros mientras veían pasar algunos automóviles que poco a poco irían invadiendo las calles de Madrid.
Mi abuelo era alto y fuerte para mí y mientras escuchaba música en su nueva radio, me dejaba bailar con él subida a sus botas. Yo era feliz y volaba con él.
Escuchaba algún concierto cerca del Templete del Retiro, donde todos los domingos por la mañana, la Banda Municipal tocaba algún Chotis.
En mi memoria infantil, se repetía: " Madrid, Madrid Madrid..."
Mi abuela, que le conoció en una pastelería, le pareció guapo, educado y culto.
Como estaban en posguerra, tuvieron un corto noviazgo y cuando se casaron, mi abuelo pidió destino a Madrid. Gran ciudad, moderna y avanzada para el momento. Lo que más le sorprendió fue el metro. Ese gran monstruo que circulaba por debajo de las calles y recorría Madrid de palmo a palmo.
A mi abuelo, lo que más le gustaba era pasear por la Gran Vía, aquella famosa calle llamada Avenida de José Antonio. Con edificios nuevos y altos y tranvías y metros...
¡Qué bien lo pasaba caminando con mi abuela agarrada de su brazo!
Iba con su uniforme de gala todo lleno de medallas y mi abuela con el pelo rizado; con esas pinzas ardientes que hacían ondular su cabello. Se sentaban en una terraza a tomar chocolate con churros mientras veían pasar algunos automóviles que poco a poco irían invadiendo las calles de Madrid.
Mi abuelo era alto y fuerte para mí y mientras escuchaba música en su nueva radio, me dejaba bailar con él subida a sus botas. Yo era feliz y volaba con él.
Escuchaba algún concierto cerca del Templete del Retiro, donde todos los domingos por la mañana, la Banda Municipal tocaba algún Chotis.
En mi memoria infantil, se repetía: " Madrid, Madrid Madrid..."

4 comentarios
Write comentariosQue recuerdos los del templete del retiro! Me trae a la memoria cuando mis padres nos llevaban a mis hermanos y a mi los domingos por la mañana. Gracias.
ReplyQue recuerdos! Llega a mi memoria cuando los domingos mis padres nos llevaban a mis hermanos y a mi a escuchar los conciertos del retiro y luego pasear en la barcaza. Gracias.
ReplyMe gusta, pero al ser parte inventado, me desconcierta leer cosas sobre mi padre que no son...
ReplyQue buen relato! En verdad que te quedas con las ganas de que escribas algunos párrafos más. Gracias!
Reply